El abuelo Agustí, el sabor del Delta de l’Ebre

Los rapiteños son gente discreta, que se dan poca importancia. Saberse lejos de todas partes quizás les hace tomarse todo con una cierta distancia. Por eso las singularidades y maravillas del Delta de l’Ebre hay que señalarlas con el dedo, para que historias como la del abuelo Agustí no pasen desapercibidas y sean relatos compartidos de una tierra con extraordinarias experiencias para vivir.

Historia viva del Ebre

Agustí Bertomeu tiene 76 años y hace 30 años que cultiva mejillones y ostras con una dedicación absoluta. Sus viveros están en la bahía de los Alfacs, un oasis de aguas tranquilas y gran riqueza marina. Cada día, con una vitalidad que contagia, se levanta bien temprano por la mañana, sube a su pequeña barca y se dirige hacia el centro de la bahía, donde tiene las mejilloneras y, además, un pequeño chiringuito flotante, único en toda la costa catalana.

Los viveros del abuelo Agustí

Los viveros del abuelo Agustí

 

Los visitantes que tiene cada semana “siempre piden que les atienda en persona”, explica el abuelo Agustí, porque se desvive por explicar anécdotas sobre la vida marinera en el Delta. Y es que desde hace unos años decidió abrir las mejilloneras a los visitantes, una manera auténtica para introducir los secretos de la crianza de los mejillones y las ostras y para aproximar la cotidianidad del Ebro a la gente de fuera. Una golondrina o una barca-taxi acercan a los curiosos, que terminan la visita en el restaurante. Degustan los mejillones al vino, las ostras al natural y brindan con una copa de cava por tan sabrosos productos de mar.

Menú marinero en medio del mar

Pero Agustí Bertomeu recomienda vivir la experiencia en formato ‘ebrenc’, con más calma y sin prisa. Y es que en el restaurante se puede hacer un menú marinero completo. Ensalada, langostinos y paella de marisco o de bogavante son los platos habituales del menú. Flotar sobre los Alfacs mientras degustas las delicias del vivero que tienes bajo los pies y escuchas a este veterano rapiteño contar historias del Delta no tiene precio. Los 30-35 € de la comida, y los 10 € del transporte acabarán por ser una anécdota después de una experiencia gastronómica que muchos repiten.

Mejillones y ostras del vivero del abuelo Agustí

Mejillones y ostras del vivero del abuelo Agustí

El abuelo Agustín abre su chiringuito, conocido popularmente como “El Parrillo”, los fines de semana de todo el año, y cada día durante el verano. Y pronto será tan popular que habrá que reservar con semanas de antelación. Es de esas experiencias que tienen el perfume de lo realmente auténtico y que se van transmitiendo de boca en boca sin cesar.

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