Sagrada Familia

Modernismo
y mucho más

Es casi imposible entender la Barcelona contemporánea sin la gran influencia transformadora que ejerció en ella el Modernismo durante el siglo XX. La capital acumula un amplio legado de edificios que siguen esta corriente artística. En el distrito del Eixample es donde se concentran la mayoría de ellos, como la Pedrera o la Casa Batlló. Se ubicaron en esa zona, fuera de las murallas que rodeaban el centro histórico de la ciudad, impulsados por la burguesía industrial catalana, que encontró una vía de representación a través de la arquitectura modernista. Este movimiento se significó por una renovación artística paralela a otras artes contemporáneas.

El estilo arquitectónico modernista también está presente en muchos otros lugares de Barcelona como el Palau de la Música Catalana, el Park Güell, la Casa Amatller, el Hospital de Sant Pau o la Sagrada Familia, obra del genial arquitecto Antoni Gaudí. Todos ellos son símbolos culturales que traspasan la arquitectura para trascender como obras de arte universales.

El dinamismo cultural de Barcelona

Estas obras se funden en la capital catalana con una oferta cultural dinámica en la que tienen cabida museos, centros de exposiciones o galerías de arte. Sobresale el Museo Nacional de Arte de Cataluña, que permite al visitante hacer un recorrido ininterrumpido por mil años de arte catalán, desde el siglo X hasta el siglo XX. Su colección de arte románico es un patrimonio único, tanto por su calidad como por su cantidad.

La obra de artistas como Pablo Picasso, Joan Miró o Antoni Tàpies se expone en la capital catalana, y no solo eso, sino que traspasa las fronteras de sus propios museos y se hace presente en el espacio público de Barcelona.

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