El perfume histórico de la Costa Daurada

La Costa Daurada es una región donde la historia se acaricia en todas partes. Brota por los poros de la Tárraco romana y de la medieval Montblanc. Aflora siguiendo la Ruta del Cister, que pone en valor el legado monástico de la zona. Hay auténticas maravillas, como el monasterio de Poblet. La historia de la Costa Daurada también se saborea en los vinos del Priorat. Empezamos?

Día 1: La histórica Tarragona

Tárraco, esta antigua ciudad del Imperio Romano, fundada en el siglo II dC, aún conserva los restos del esplendor que un día tuvo. Basta visitar la muralla, el anfiteatro o el Puente del Diablo para confirmar que la Tarragona romana llegó a ser la segunda ciudad más importante del imperio. Hoy es la ciudad más importante de la Costa Daurada. Si además de ver la historia, la quieres saborear, el taller ‘En la cocina de Apicio‘ te hará viajar en el tiempo. Podrás probar las exquisitas recetas de nuestros antepasados ​​romanos.

Ahora toca ponerse el casco. Bajarás a una cueva subterránea que te llevará a recorrer todo el subsuelo de Tarragona. No es un recorrido que requiera una excelente forma física, pero sí tienes que estar un poco en forma para avanzar por sus túneles y gateras, para subir y bajar los constantes desniveles de las salas y superar los tres sifones existentes. Ahora nadie podrá decirte que no conoces Tarragona en profundidad.

Pont del Diable. Agència Catalana de Turisme / Lluís Carro

Pont del Diable. Agència Catalana de Turisme / Lluís Carro

Día 2: La melodía de El Vendrell

El Vendrell es el hogar de Pau Casals, uno de los mejores violonchelistas del siglo XX. Allí está su antigua residencia, que se ha convertido en un museo que repasa toda la obra. La sensibilidad y el virtuosismo de las composiciones de Casals traspasaron las fronteras para convertirlo en un artista universal. Tras la visita musical, degustación de vinos y vinagres gourmet en la bodega Augustus Forum, en el Vendrell. Tienen un vinagre agridulce que es muy preciado por algunos de los mejores cocineros del mundo. Chefs como Carme Ruscalleda, Joan Roca de El Celler de Can Roca o Juan Mari Arzak lo utilizan por su sabor exquisito. Incluso, se sirve en la cena de gala de los premios Nobel que se organiza en Estocolmo.

Sabes qué es el xató? Es una ensalada hecha con escarola, atún y bacalao desalado y rasgado, filetes de boquerón y aceitunas negras y arbequinas. Se come adobada con una salsa hecha con ajos, ñoras, almendras tostadas, aceite, sal y vinagre. ¿Ya se te hace la boca agua? Pues en el Vendrell dispones de varios restaurantes que forman parte de la Ruta del Xató, especializados en preparar esta ensalada. Estás en el lugar adecuado y es el momento oportuno para probarla.

Después de comer ha quedado una buena tarde para practicar un poco de deporte en la playa de Cambrils. Tú eliges: vela, kayak, paddle-surf … ¿Con qué te quedas?

Día 3: La Ruta del Cister

El tercer día nos encaminamos hacia el interior siguiendo la Ruta del Cister. Recorre el Alt Camp, Conca de Barberà y L’Urgell y el nombre se debe a que en cada una de estas comarcas hay, al menos, un monasterio cisterciense. Tu destino es el de Santes Creus, en el Alt Camp. Fue fundado en 1158 y acoge las tumbas reales de Pedro el Grande, Jaime II y su esposa Blanca de Anjou, y el almirante Roger de Llúria.

Dejamos atrás el monasterio para hacer una parada en Montblanc. Esta es una de esas ciudades que parece tomada por el espíritu de Dorian Gray. Explica la novela de Oscar Wilde que la obsesión de Dorian Gray para conseguir la juventud eterna le lleva a hacer un pacto diabólico: él se mantendrá siempre joven, pero las huellas de su degradación física y moral se reflejarán en un retrato que le ha hecho su amigo el pintor Basil Hallward.

En Montblanc el tiempo quedó parado en la Edad Media, y al igual que Dorian Gray conserva el mismo aspecto de siglos atrás, pero sin ningún pacto de por medio. Las calles, las plazas, y, por supuesto, su muralla así lo denotan. La hizo construir Pedro III el Ceremonioso en el siglo XIV y aún se conservan 1,5 kilómetros, con una treintena de torres.

El telón de este día se puede bajar en Valls. La ciudad, que también forma parte de la Ruta del Cister, es polifacética. Conviven la gastronomía, el modernismo, el mundo casteller, los calçots … Te sobrarán los motivos para hacer una parada.

Ala del claustro del monasterio de Santes Creus. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

Ala del claustro del monasterio de Santes Creus. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

Día 4: El origen de Vallbona de les Monges

Retomar la Ruta del Cister es una idea perfecta para comenzar el cuarto día de recorrido. El monasterio de Vallbona de les Monges es el lugar más adecuado para hacerlo. Se trata del único cenobio femenino de toda la ruta y el único, también, que ha conservado ininterrumpidamente la comunidad de monjas durante más de 850 años, a excepción de algún periodo de guerra. Ha jugado un papel fundamental para la creación del municipio que se extiende a su alrededor y que lleva el mismo nombre. A raíz de las disposiciones del Concilio de Trento, que prohibía la existencia de monasterios femeninos en lugares aislados, la comunidad permitió la construcción de viviendas a tocar hasta convertirse en la ciudad que es hoy.

Vallbona de les Monges vive esencialmente del cultivo de las viñas y los olivos. En la cooperativa L’Olivera se dedican desde hace 40 años en la producción de vino de la DO Costers del Segre y de aceite. Lo hacen desde una vertiente social, ya que el proyecto lo integran personas con discapacidad psíquica que encuentran así una oportunidad para incorporarse al mercado laboral. Puedes conocer de cerca el trabajo que realizan con alguna de las visitas guiadas que organizan durante todo el año, y en la época de cosecha de la aceituna también te ofrecen la posibilidad de descubrir el proceso de producción del aceite. Lo hacen de una manera muy visual, te muestran cómo cosechan las aceitunas y como las prensan en el pequeño molino de microalmazara que tienen. El recorrido concluye con una degustación de aceites en la bodega.

Luego, puedes aprovechar para dedicar la tarde al enoturismo en Vilosell. En la bodega Tomàs Cusiné estarán encantados de hacerte de cicerone y mostrarte todo el recorrido que sigue su uva hasta convertirse en vino: de la viña a la sala de elaboración, pasando por la sala de crianza, hasta llegar a la de embotellado. Acabarás la ruta brindando con una copa de su excelente vino.

Día 5: La sencillez contenida del Monasterio de Poblet

Llegamos al ecuador del recorrido. Es el momento de decir adiós a la Ruta del Cister y lo haremos por todo lo alto: en el monasterio de Poblet. Es uno de los más grandes de Europa y está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ubicación del monasterio ya por sí sola es excepcional, al amparo de las montañas de Prades, en un paraje lleno de manantiales y un bosque frondoso. El interior es aún más cautivador, con una enorme iglesia monástica de tres naves, el claustro gótico que emana armonía o la sala capitular, en la que la luz crea sugerentes juegos de sombras. Casi sería un pecado, irse sin acercarse.

Monasterio de Poblet. Agència Catalana de Turisme / Josep M. Palau Riberaygua

Monasterio de Poblet. Agència Catalana de Turisme / Josep M. Palau Riberaygua

Más al sur de las montañas de Prades, en Alcover, se esconde un paraíso para las abejas. Tranquilo, no necesitarás repelente de insectos. Te proponemos una excursión acompañado de un experto en la materia para recorrer los alrededores del pueblo de Alcover y el valle del río Glorieta. El destino final será el taller de apicultura de Juan María Lorenzo, donde no te dejarán con la miel en los labios.

Aún lamiéndose los dedos, pon rumbo hacia L’Espluga de Francolí. El nombre de este municipio, Espluga, significa cueva en latín, y no es casual. Bajo una parte del núcleo urbano se extiende una gran cueva de 3.600 metros que contiene restos arqueológicos de diversas etapas históricas, que van del Paleolítico a la época romana.

Recreación prehistórica en la Cova de l'Espluga. Agència Catalana de Turisme / Miguel Raurich

Recreación prehistórica en la Cova de l’Espluga. Agència Catalana de Turisme / Miguel Raurich

Día 6: La reina musulmana que dejó huella en Siurana

Ayer, el día finalizó en los orígenes de la civilización, hoy arrancará en la naturaleza. Cálzate las botas y coge la mochila, ¡que las montañas de Prades te esperan! Partiendo desde Farena, la ruta ‘El tragí del moliner’ te sumergirá en la isla verde del interior de la provincia de Tarragona de la mano del Rafael, el hijo de los dueños de un molino de papel. Verás que Prades es naturaleza, es silencio, es aire limpio, es el rumor del agua … es el lugar perfecto para perderse.

Siurana es un pueblo de cuento. Después de las montañas de Prades, la siguiente parada en el camino no podía ser en un lugar cualquiera. Este pequeño municipio tiene una ubicación extraordinaria sobre un acantilado que ofrece unas vistas del Montsant que recordarás. El emplazamiento convirtió Siurana en un lugar inexpugnable durante la reconquista de Cataluña, hasta el punto que fue el último reducto catalán de resistencia musulmana. El final de su reina, Abdelazia, fue trágico. Antes de verse sometida a los cristianos, prefirió suicidarse desde un risco con su caballo. El momento quedó marcado para siempre en la historia del pueblo porque el animal dejó sobre una roca la huella de su herradura. Acércate a Siurana y descubre donde se encuentra la huella trascendental.

Paseando por este rincón del Priorat, te habrás dado cuenta de que a sus pies se extiende un gran pantano con el mismo nombre que el pueblo, el pantano de Siurana. Te sugerimos que bajes y pases la tarde dando un paseo relajado en kayak.

Carrer del poble de Siurana. Tina Bagué / Agència Catalana de Turisme

Calle del pueblo de Siurana. Tina Bagué / Agència Catalana de Turisme

Día 7: Rodar entre viñedos en Gratallops

“Volem pa amb oli, pa amb oli volem!” (Queremos pan con aceite, pan con aceite queremos), reza una canción tradicional catalana, que bien podría ser la banda sonora para la jornada de hoy. En la Vilella Baixa te espera una cata de aceites. A continuación, un poco de deporte. Coges la bici eléctrica en Gratallops para hacer un tour enológico. Las metas volantes serán los diversos bodegas del municipio: Álvaro Palacios, Clos de l’Obac, Mas Martinet, Buil & Giné, y el final de etapa estará en la bodega Ripoll Sans. El trofeo no será un maillot amarillo, será una buena copa de vino de la DOC Priorat.

Hay que reponer fuerzas, ¿qué te parece un delicioso arroz de montaña? En el ‘showcooking’ de Mas Trucafort, en Falset, te lo servirán en bandeja. La paella la preparan con leña de sarmiento y la receta es a base de productos locales. ¡No dejarás ni un grano en el plato!

Descansa hasta que hayas hecho bien la digestión porque el parque de aventura Vies Altes, en Porrera, te pondrá a prueba. Todas las actividades se realizan en un entorno completamente natural, con puentes entre los árboles y tirolinas de vértigo, de hasta 180 metros.

Día 8: Bellmunt del Priorat: la minería hecha cultura

Los días anteriores hemos echado la mirada atrás para conocer el pasado cultural de Cataluña, el octavo día es el turno de repasar la historia industrial. En Bellmunt del Priorat tienen el Museo de las Minas. Se encuentra en el antiguo complejo industrial de la Mina Eugenia y es un centro de interpretación de la minería del plomo de la comarca del Priorat.

Ya has recorrido viñedos a pie y en bicicleta, ¡ahora toca a caballo! Con paso elegante y calmado, descubrirás todos los rincones del Celler de Capçanes, desde sus viñedos hasta la bodega. Al terminar el paseo, tendrás ocasión de probar tres de sus vinos.

Museo de las Minas de Bellmunt del Priorat. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

Museo de las Minas de Bellmunt del Priorat. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

Día 9: La playa de Cambrils no es sólo para tomar el sol

El despertador sonará temprano el noveno día. A las siete de la mañana te embarcarás en el puerto de Cambrils para salir a faenar. Pasarás toda una jornada acompañando a los pescadores profesionales y, incluso, probarás el típico rancho marinero a base de pescado fresco y patatas.

Otra opción muy diferente es la de practicar deportes acuáticos en la playa de Cambrils. En la Estación Náutica disponen de una variedad amplia de actividades, desde las más clásicas, como la vela o el windsurf, hasta las más sorprendentes, como el parasailing. Esta modalidad fue inventada en Acapulco y consiste en sobrevolar el mar con un enorme paracaídas mientras eres arrastrado por una lancha rápida.

Estamos llegando al final de la ruta, es el momento de hacer un poco de relax. El Hotel Termes de Montbrió es uno de los ‘spas’ más reputados de Cataluña. En 2003 fue galardonado como el mejor ‘resort & spa’ de Europa, y bien que lo merece. Este paraíso termal está inmerso en un magnífico jardín botánico de 4 hectáreas, se abastece de diferentes manantiales que manan a temperaturas de entre 41 y 81ºC. Estás a las puertas de un santuario del bienestar.

Hotel Termes en Montbrió del Camp. Agència Catalana de Turisme / Nano Cañas

Hotel Termes en Montbrió del Camp. Agència Catalana de Turisme / Nano Cañas

Día 10: ¿Cultura (Reus) o vértigo (Salou)?

El final de la ruta lo eliges tú: cultura o vértigo. Cultura es seguir los pasos del genio de la arquitectura Gaudí desde sus orígenes. En Riudoms está la casa que lo vio nacer y donde encontró las primeras fuentes de inspiración. El viaje gaudiniano sigue en Reus, en el Gaudí Centre, el único centro de interpretación sobre la vida y obra del artista. Es un lugar de parada obligada para los amantes del arte.

Para redondear la despedida cultural, visitarás la bodega De Muller, también en Reus. Además de vinos, producen desde 1850 el Vermut Iris, que no puedes marcharte sin probarlo. Por si no estabas al corriente, Reus es la cuna del vermut catalán.

¿Quieres saber qué es vértigo? Vértigo es una caída libre desde 100 metros de altura. Vértigo es hacer 8 ‘loopings’ a 110 kilómetros por hora. Vértigo es PortAventura. Si quieres un adiós insuperable, en PortAventura las emociones fuertes las tienes aseguradas. ¿Qué prefieres? ¿Cultura o vértigo?

Muntanya russa Dragon Khan a Port Aventura. Agència Catalana de Turisme / Oriol Alamany

Montaña rusa Dragon Khan en Port Aventura. Agència Catalana de Turisme / Oriol Alamany

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