El paisaje marinero y modernista de Sant Pol

El azul y el blanco son colores que conforman el paisaje urbano de Sant Pol de Mar. Esta Villa Marinera de Costa Barcelona conserva el encanto del antiguo pueblo de pescadores, de calles escalonadas que suben por la montaña y casas blancas que miran al mar.

Una buena manera de conocer Sant Pol de Mar es pasear por su centro histórico. Las construcciones modernistas salpican la villa de fachadas coloristas, vitrales y hierro forjado. Muchas de ellas eran residencias de los indianos que marcharon a América a hacer fortuna y de los veraneantes de la alta burguesía catalana que buscaban un lugar con encanto al lado del mar. Las antiguas escuelas públicas y el edificio Can Planiol, con la fachada de trencadís cerámico de color azul y blanco, son dos ejemplos de este rico patrimonio histórico y artístico de la villa.

La iglesia gótica de Sant Jaume, del siglo XVI, es también una visita recomendable para realizar en esta Villa Marinera. Su interior acoge un conjunto escultórico con una talla barroca del artista sevillano Juan Martínez Montañés. Sant Pol cuenta con un interesante Museo de la Pintura donde se puede disfrutar de las impresionantes obras modernistas de Ramon Casas y del surrealismo sorprendente de Joan Miró, entre otros artistas. El museo acoge unas doscientas pinturas.

Recorrer el mercado semanal de la plaza Anselm Clavé y comer en cualquier restaurante o chiringuito es hacer una inmersión en la excelencia culinaria de Sant Pol. El pescado fresco, los platos marineros, los guisantes del Maresme y las fresas forman parte de su menú degustación, que tiene su mejor escaparate en la muestra gastronómica que se celebra en la villa en el mes de junio.

Para disfrutar del entorno natural de Sant Pol hay que subir a la ermita románica de Sant Pau, que corona la villa y ofrece una vista panorámica de todo el Maresme. También recorrer el camino de ronda para descubrir playas tranquilas y relajantes como la de Roca Grossa o la Murtra.