El tesoro marinero de L’Ametlla de Mar

L’Ametlla de Mar es una de las pequeñas joyas marineras de las Terres de l’Ebre, muy próxima al Delta de l’Ebre. La pesca y los deportes acuáticos son dos de sus principales atractivos. Esta Villa Marinera es destino de turismo deportivo y se organizan muchas actividades y salidas relacionadas con la vela y el submarinismo. La razón es sencilla: sus 16 km de costa repleta de playas vírgenes y calas tranquilas como las de Calafató, Lo Ribellet y Vidre.

Si te sumerges en sus aguas cristalinas descubres un universo marino de praderías submarinas de posidonia e incluso un tesoro. Se trata de restos de barcos hundidos en la Primera Guerra Mundial en las profundidades del golf de Sant Jordi. También puedes probar una experiencia única: nadar entre atunes gigantes y alimentarlos durante el verano, una salida que organizan varias empresas de la zona.

En una población con tres puertos, uno municipal y dos privados, Calafat y Marina Sant Jordi, la tradición pesquera es protagonista. La lonja y el Centre d’Interpretació de la Pesca son dos espacios donde se puede entender la realidad marítima y pesquera de l’Ametlla.

Disfrutar de los platos de cocina marinera es otra manera de adentrarse en la tradición de l’Ametlla de Mar. A lo largo del año se celebran jornadas gastronómicas como las del atún rojo o el rossejat, siempre cocinado con arroz del Delta.

Descubre el litoral de la villa visitando el castillo de Sant Jordi d’Alfama, muy cerca de la playa. Esta fortaleza de 1201 se creó como defensa contra la piratería. También en la playa de l’Estany se encuentran búnkeres y refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil Española. Estas fortificaciones demuestran que L’Ametlla de Mar ha sido un enclave estratégico de defensa a lo largo de los años.