La cuna del cava

Playa e interior. Cava y vino. Modernismo y prehistoria. Este es un itinerario que comienza en Sitges, epicentro cultural catalán de principios del siglo XX, pasa por Sant Sadurní d’Anoia, capital del cava, y te descubre la montaña más conocida de Cataluña: Montserrat.

Día 1: Sitges, cultura en la orilla del mar

En el siglo XV la Torre del Veguer era un monasterio de frailes jerónimos, que fueron los primeros que introdujeron el cultivo de la vid en esta finca. Seis siglos más tarde, la actividad vinícola sigue en este paraje de Sant Pere de Ribes. Ahora emplean unos procesos de producción más modernos, pero sin renunciar a la esencia tradicional, aún hoy en día siguen haciendo la recogida de la uva a mano. La ruta por la Costa de Barcelona empieza a lo grande: con un paseo por esta bodega histórica y sus viñedos que acabará con un maridaje de quesos y 4 de sus excelentes vinos.

Desde Sant Pere de Ribes pones rumbo a Sitges para descubrir el casco antiguo. Esta es una ciudad con una vasta historia, ya que los primeros habitantes se instalaron aquí ya antes del neolítico. Pasear por sus calles es caminar por una de las cunas culturales de Cataluña del siglo XX. En Sitges se encuentra el Museo del Cau Ferrat, la casa taller del pintor y escritor Santiago Rusiñol, el Museo de Maricel, un antiguo hospital que acoge colecciones de escultura y pintura antigua y moderna, o el Museo Romántico Can Llopis, una mansión del siglo XIX decorada al estilo romántico según el arquetipo de una familia acomodada de la época. Tu paso por Sitges terminará con un taller de coctelería en la Casa Bacardí. Cuando el finalices, podrás servir a tus amigos aquellos cócteles que pide James Bond: «mezclado, no agitado».

Una propuesta alternativa es embarcarte en una relajada travesía en velero por la costa del Garraf. Desde el mar, contemplarás como la puesta de sol tiñendo de un tono rojizo el cielo mientras brindas con una copa de cava. Al llegar a puerto, te trasladarán a un spa para disfrutar de un delicioso circuito termal.

Panorámica de Sitges. Agència Catalana de Turisme / Rosiel d'Assumpçao

Panorámica de Sitges. Agència Catalana de Turisme / Rosiel d’Assumpçao

Día 2: Cuando Vilanova i la Geltrú duerme…

Los puertos tienen sus propios biorritmos, y el de Vilanova i la Geltrú no es una excepción. Mientras la ciudad aún duerme, el puerto desborda actividad. Hoy el día lo inicias con una visita por este micromundo marinero que te introducirá en el arte de la pesca.

Imanes de nevera, postales, ceniceros …, los souvenirs son muchos y variados, pero si vas a Vilanova i la Geltrú el recuerdo más indicado es llevarse un kilo de la gamba de la zona. Sin el renombre de la de Palamós, su aroma no tiene nada que envidiarle.

Más tarde, acércate al Portal del Roc para mejorar tu swing. El campo tiene dieciocho hoyos técnicos, pero sin grandes dificultades. Dispone de espacios amplios con fuerza arbolado por el recorrido y vistas sobre Vilanova, y todo con el Mediterráneo de fondo. Los agujeros 13 y 14 superan los 120 metros de longitud para poner a prueba a los jugadores más experimentados.

El puerto de Vilanova i la Geltrú. Agència Catalana de Turisme / Marc Ripol

El puerto de Vilanova i la Geltrú. Agència Catalana de Turisme / Marc Ripol

Día 3: Siguiendo la pista al pirata de Cubelles

Para el tercer día de ruta, ¿qué te parece una jornada dedicada a los más pequeños? Con el juego ‘Desafío pirata‘, pasaréis una mañana entretenida siguiendo la pista de un legendario corsario. Cuentan documentos históricos que el pirata, de nombre Ventura Almirall, estuvo encerrado en el castillo de Cubelles en 1768. Agudizad el ingenio e intentad resolver todos los enigmas que rodean su historia. Y un consejo: no bajéis la guardia, cuando hay piratas de por medio las cosas nunca son lo que parecen …

El día terminará mirando al cielo. La contaminación lumínica y ambiental de las ciudades no permite disfrutar del placer de contemplar el cielo nocturno estrellado. En el Observatorio Astronómico del Garraf encontrarás una ventana abierta al cosmos.

Día 4: La deliciosa Vilafranca del Penedès

De la costa vamos hacia el interior para descubrir la antigua ciudad medieval de Olèrdola. Aquí Mir Geribert, noble feudal de la frontera que separaba cristianos y musulmanes, se autoproclamó príncipe en el siglo XI, y encabezó una revuelta contra el conde de Barcelona.

Después, acércate al castillo de Castellet y la Gornal. Desde los pies de esta construcción dispones de unas panorámicas del pantano de Foix y el parque natural que lo rodea de aquellas que vale la pena fotografiar.

Pantà i castell de Castellet i la Gornal. Agència Catalana de Turisme / Kim Castells

Pantano y castillo de Castellet i la Gornal. Agència Catalana de Turisme / Kim Castells

Ahora que te has impregnado del pasado medieval de la comarca del Alt Penedès, es un buen momento para que descubras la historia más contemporánea. En Vilafranca del Penedès una ruta te presentará la cara modernista de la ciudad. Esta corriente artística irrumpió con fuerza en estas tierras tras el desastre de la filoxera, que arrasó los viñedos de la región. Con el modernismo llegó el esplendor del Penedès. Antes de iniciar la siguiente actividad, aprovéchalo para hacer una pausa para las compras en la fábrica Cudié. Elaboran unas catanias -un dulce de almendra, praliné y cacao- deliciosas.

Si Cataluña tiene una tradición conocida mundialmente, son los castellers. De la mano del colla de Vilafranca conocerás de cerca este mundo. Las torres humanas son el concepto de trabajo en equipo hecho realidad. ¿Estás listo para hacer la piña?

Día 5: Apología del hedonismo en Pontons

Hoy, sin prisas, por favor. La de ayer fue una jornada intensa, así que el quinto día tendrá un pulso más pausado. En El Molí, un hotel rural en Pontons, liberarás todas las tensiones con un tratamiento relajante llamado «lluvia al aceite de uva». Los efectos terapéuticos de los polifenoles del vino, los aceites esenciales, el agua y el masaje, conseguirán llevarte a un estado de relajación completa. Ahora que estás bien relajado, te proponemos un paseo a caballo. El suave balanceo del trote equino y el contacto de los árboles no perturbarán la paz que has conseguido.

Cuando acabes la sobremesa, actívate despacio con una visita guiada por Santa Coloma de Queralt, amenizada con canciones y leyendas medievales. El colofón a un día distendido como el de hoy es una excursión en bicicleta entre los viñedos de Torrelles de Foix.

Interior de l'església de Santa Maria de Bell-lloc a Santa Coloma de Queralt. Agència Catalana de Turisme / Kim Castells

Interior de la iglesia de Santa Maria de Bell-lloc, en Santa Coloma de Queralt. Agència Catalana de Turisme / Kim Castells

Día 6: Un viaje en globo por la Conca d’Òdena

¿Conoces algún pastor? Esta es una profesión en riesgo de desaparición, pero en Argençola se han empeñado en ponerla en valor. Por ello te invitan a pasar una mañana haciendo de pastor. Te enseñarán cómo se mueve un rebaño, como trabaja un perro pastor y les ayudarás a dar de comer a las ovejas y a ordeñar las cabras.

Ahora vamos a buscar un poco de aventura. En Les Deus Aventura tienen circuitos de tirolinas y puentes tibetanos para que saques tu lado más activo. O si lo que prefieres es tener las vistas más espectaculares de la Conca d’Òdena, subiendo a un globo en Igualada lo conseguirás. Sobrevolarla es una experiencia difícil de olvidar.

Día 7: Prepara tu propio cava en Sant Sadurní d’Anoia

Hoy toca ponerse manos a la obra. En Sant Sadurní d’Anoia tienes la oportunidad de sacar el chef que llevas dentro. Orientado por un cocinero de uno de los mejores restaurantes del Penedès, prepararás varios platos tradicionales de la cocina catalana.

Sant Sadurní d’Anoia es la capital del cava. El apodo no es casual, dado que concentra el 90 por ciento de toda la producción de este vino en España. No hay un lugar más indicado para que te tires de cabeza al mundo de las burbujas. Con el taller ‘Viticultor por un día‘ sabrás de donde sale el cava, cuando hay que recolectar las uvas, como se degusta y acabarás preparando tu propio cava. Incluso, si te animas, crearás una etiqueta personalizada para tu botella. Si alguna vez habías soñado con tener tu propia bodega, esta es una modestísima manera de realizar tu sueño. ¡Que lo disfrutes!

Interior de les caves Codorniu. Agència Catalana de Turisme / Consorci de Promoció Turística de l'Alt Penedès

Interior de las cavas Codorniu. Agència Catalana de Turisme / Consorci de Promoció Turística de l’Alt Penedès

Día 8: La montaña más famosa de Catalunya: Montserrat

Montserrat es mucho más que una montaña, es un icono catalán. La singular formación rocosa, hecha de acantilados en forma de dientes, se alza de manera imponente en medio de un paisaje plano. Casi como incrustado en uno de estos acantilados, está el monasterio de Santa María de Montserrat, el siguiente punto marcado en el mapa. Este monasterio benedictino se encuentra a 720 metros de altura y en él vive una comunidad de unos ochenta monjes que dedican su vida a la oración, la acogida y el trabajo.

Para terminar la jornada en Montserrat, nada mejor que ascender hasta el punto más alto de la montaña, San Jerónimo, para descubrir las hierbas aromáticas que crecen. Durante el recorrido te acompañará un biólogo que te explicará los detalles de la vegetación que vayas encontrando, además de mostrarte diferentes ermitas. Para esta excursión procura llevar la cámara de fotos a mano, porque el guía es un experto conocedor del terreno que te desviará de los caminos principales para llevarte a rincones desconocidos de Montserrat. Allí conseguirás algunas de las mejores fotos del álbum del viaje.

El mirador de Fra Gari des d'on es contempla el Monestir i la muntanya de Montserrat. Agència Catalana de Turisme / Gemma Miralda

El mirador de Fra Gari desde donde se contempla el Monasterio y la montaña de Montserrat. Agència Catalana de Turisme / Gemma Miralda

Día 9: Terrassa: donde el modernismo y la industrialización confluyen

¿Qué te parece un poco de turismo urbano? Terrassa fue bautizada por el escritor Eugeni d’Ors como la Atenas catalana, por la ebullición cultural que vivió desde finales del siglo XIX hasta principios del XX. Un recorrido guiado te conducirá por los principales escenarios modernistas e industriales de la ciudad, para terminar en casa de unos antiguos señores de Terrassa. Al traspasar la puerta de entrada, sentirás como si hubieras viajado cien años atrás en el tiempo.

La ruta por Terrassa se detiene en el Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

La ruta por Terrassa se detiene en el Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya. Agència Catalana de Turisme / Imagen M.A.S.

Para compensar la dosis de urbanidad, algo de naturaleza. El Parque Natural del Massís de Sant Llorenç del Munt i Sierra del Obac es un paisaje de baja montaña mediterránea, con una fuerte impronta de generaciones pasadas que han vivido aquí a lo largo de los siglos. El monasterio de Sant Llorenç del Munt es el monumento más emblemático del macizo. También abundan restos arqueológicos neolíticos y medievales. Una manera de conocer el parque es a lomos de un segway, un transporte ágil y respetuoso con el entorno.

Día 10: Gaudí más allá de la Sagrada Família

La Sagrada Família es la obra más colosal de Gaudí. En ella el arquitecto hizo confluir todas sus innovaciones técnicas, que antes había testado en edificaciones como la Cripta de la Colònia Güell. El último día del itinerario el dedicar a visitar esta iglesia, situada en Santa Coloma de Cervelló. En la Cripta Gaudí son visibles los arcos catenarios que, al mismo tiempo que simplifican el problema de las cargas, permiten el uso de muros exteriores con forma de paraboloides hiperbólicos, o las texturas vegetales. Todos estos elementos Gaudí los incorporó posteriormente a la Sagrada Família. De hecho, el genio llegó a decir que si hubiera podido finalizar esta iglesia, hubiera sido «una maqueta monumental de la Sagrada Família».

Esta mañana cultural la puedes combinar con una excursión en carro de caballos por el Parque Natural del Garraf. El punto de partida será la sede de la Fundación Privada La Granja, y durante tres horas te adentrarás por este pulmón verde del Garraf, hasta llegar a la Masía La Fassina, donde te espera una generosa parrillada de carne a la brasa.

Una opción muy diferente para disfrutar del Parque es haciendo una sesión de meditación en el monasterio budista. Los mismos monjes te conducirán por las instalaciones, te mostrarán los objetos sagrados más significativos y te introducirán en el mundo de la meditación. Respira hondo y busca la paz en el corazón del Garraf.

Interior de la Cripta Güell. Agència Catalana de Turisme / Núria Puentes

Interior de la Cripta Güell. Agència Catalana de Turisme / Núria Puentes

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