El legado megalítico y románico de Llançà

En Llançà las piedras y el mar te hablan de su historia. La defensa contra los ataques piratas durante los siglos XII y XIII marcó el pasado de esta villa marinera. El islote del Castellar, un enclave estratégico para proteger la villa, se ha convertido en la actualidad en un gran atractivo turístico. Desde su mirador ofrece unas grandes vistas de la costa del Parque Natural del Cap de Creus.

El centro histórico de la villa descubre tesoros arquitectónicos como la torre medieval de los siglos XII-XIV y la iglesia de San Vicenç, del siglo XVIII. Este templo fue levantado en el lugar que ocupaba el antiguo castillo-palacio del abad, residencia de los señores de Sant Pere de Rodes, antiguos dominadores de esta zona.

Al lado de Llançà se encuentra el paraje natural de la sierra de L’Albera. Este espacio natural esconde un gran tesoro megalítico, una concentración de menhires y dólmenes que está considerada una de las más importantes de Cataluña. Éstos fueron construidos entre los años 3.500 y 1.800 aC. Entre ellos destacan el de Coll del Llop i el de Puig Tifell, que se pueden descubrir en una ruta junto con una gran cantidad de parroquias y ermitas románicas.

Esta villa de L’Alt Empordà ofrece una irresistible combinación de mar y montaña para disfrutar de la naturaleza al 100%. Se pueden hacer rutas a pie o en BTT por su entorno natural como recorrer el sendero GR92. Este recorrido de 7 km, que pasa por el litoral de la villa, permite al visitante disfrutar de la belleza de playas como la de la Farella y la del Cau del Llop. Practicar todo tipo de actividades náuticas o descubrir el fondo marino a través de itinerarios organizados por las playas de Canyelles es otra opción.