Girona, ciudad diversa

La diversidad define esta ciudad con carácter de la Costa Brava. Su oferta turística, cultural e histórica se manifiesta a través de su legado de la época romana y medieval, pasando por el modernismo y el románico.

Un legado artístico que ha preservado dos joyas arquitectónicas como son los Baños Árabes, de estilo románico y construidos el 1194, y el Call (Barrio Judío), uno de los barrios hebreos mejor conservados del mundo.

Para vivir la auténtica esencia de Girona te tienes que perder por las calles del Barri Vell, siguiendo los restos de la muralla romana que todavía se conserva. Aquí se encuentra la imponente catedral de Santa Maria, un edificio que mezcla varios estilos, el barroco de la fachada principal, el románico del claustro y de la torre de Carlemany y el gótico de la nave. Este icono de la ciudad destaca por tener la nave gótica más ancha del mundo, de 23 metros.

La vida cultural de la ciudad es destacable. Entre los diversos acontecimientos que se organizan a lo largo del año destaca el festival Girona Temps de Flors, una exposición que llena con alfombras de flores las calles y plazas de la ciudad desde 1954. En la escalinata de estilo barroco de la catedral cada mes de mayo se realizan decorados espectaculares

La oferta gastronómica de la ciudad tiene en el colectivo de cocina Girona Bons Fogons su mejor embajador. Está integrado por restaurantes y chefs locales  que se encargan de promover la cocina tradicional y vanguardista más allá del Celler de can Roca.

Otro atractivo de Girona es el Parque de la Devesa. Es el parque urbano más grande de Cataluña, con 40 hectáreas y más de 2.500 árboles centenarios. Un pulmón verde de la ciudad para realizar todo tipo de actividades al aire libre y de recreo.