Solsona entre murallas, barroco y gigantes

Visitar Solsona es como viajar a un pasado amurallado medieval. Esta ciudad con carácter cuenta con un notable legado historicocultural. Su tesoro patrimonial se debe en parte a su obispado, que acumuló gran cantidad de piezas de arte, desde el neolítico hasta el siglo XX. Todas se pueden ver en el Museo Diocesano y Comarcal.

Los retablos barrocos del siglo XVIII son otra joya de valor artístico de Solsona y de la comarca. Entre los más destacados se encuentran el de la capilla de la Mare de Déu del Claustre de la catedral de Santa Maria de Solsona, también los de las iglesias de Sant Pere Matamargó (Pinós) y la de Sant Llorenç de Morunys.

Todos ellos se pueden admirar en una ruta por 14 edificios imprescindibles de este movimiento artístico. El centro de interpretación del Espai Solsonès Barroc, situado en Riner, ofrece una excelente contextualización de este estilo arquitectónico a través de obras de arte y audiovisuales.

Solsona es la ciudad de Cataluña con más gigantes y bestiario popular. Un hecho que se evidencia con la celebración del Carnaval. Esta fiesta única basada en la mofa y la exageración mantiene su esencia desde el siglo XVII. Los bailes de gigantes locos y los animales del bestiario popular son todo un espectáculo de color. No te pierdas el Cuarto de los Gigantes, donde cada sábado se organizan visitas guiadas. Aquí se guardan todas las bestias, gigantes y cabezudos que salen a las calles durante la Fiesta Mayor y el Corpus.

El entorno natural de Solsona invita a disfrutar de rutas en bicicleta por el parque de la Mare de la Font o recorrer la cuenca del río Ribera Salada, que cuenta con varios miradores para apreciar el paisaje montañoso de los Pirineos de Cataluña. Aprovecha para visitar el castillo de Castellvell, situado sobre una colina para disfrutar de las vistas panorámicas al cementerio modernista de Olius.